Así
como la alimentación es el proceso
por medio del cual ingerimos determinados productos, la nutrición es el proceso que nos permite aprovechar los nutrientes
contenidos en estos alimentos. Aunque están muy relacionados, no son sinónimos
y, algunas veces, no nos alimentamos con productos que nos nutran de la mejor
manera.
La nutrición es la acción por medio de la
cual extraemos, transformamos y utilizamos nutrientes de los alimentos que
ingerimos. Se trata de un proceso autónomo en el que no podemos influir de
directamente pero sí de forma indirecta, pues la alimentación sí es o debería
ser un proceso consciente.
Para perder peso es muy importante que la
alimentación se base en alimentos altamente nutritivos y seamos capaces podamos digerir con
eficiencia, pues no todos los alimentos que comemos son capaces de nutrirnos de
igual forma. Por ejemplo, aquellos alimentos que nos resultan indigestos y que
llegan al intestino grueso parcialmente
digeridos, acabarán pudriéndose y no pueden ser aprovechados correctamente.
Generalmente los alimentos naturales no resultan indigestos por sí mismos salvo
que sean ingeridos en grandes cantidades, pero efectivamente hay personas que
no toleran ciertos productos y es importante que sean capaces de identificarlos
y eliminarlos de su dieta. La mejor forma de hacerlo es suprimiendo
temporalmente los alimentos sospechosos: dejar de comerlos y, si pasadas dos o
tres semanas se consigue mejorar las digestiones, hacer la prueba de
reincorporarlos uno a uno para comprobar cuál era el que ocasionaba el
problema.
Una dieta adecuada a nuestra capacidad
digestiva, balanceada y equilibrada es
una garantía de salud y, por lo tanto, de un peso y unos índices de grasa
corporal adecuados. En cambio, cuando los problemas digestivos se prolongan, se
deteriora la flora intestinal de tal manera que el intestino se hace
hiperpermeable; es decir, permite el paso a la sangre de sustancias tóxicas que
deberán ser procesadas en el hígado. A la larga el hígado sufre de este exceso
de carga y comienza a perder eficiencia.
Poco a poco comenzamos a intoxicarnos. Este mecanismo puede ser un
agravante del sobrepeso, pues el cuerpo no es capaz de deshacerse de aquello
que no necesita.
La llamada
comida basura, ya sean hamburguesas de un fast food de mala calidad o platos
preparados industrialmente, cargados de conservantes, colorantes, espesantes y
aditivos de toda clase, además de harinas y azúcares refinados, así como grasas
y aceites de mala calidad, atentan continuamente con el equilibrio físico que
buscamos pues resultan mucho menos
nutritivos que los alimentos naturales cocinados con técnicas tradicionales. El
primer cambio que le propone este libro es que desde ya elimine de su menú diario la comida basura y que, si sus digestiones no son eficientes,
intente identificar la causa del problema y solucionarla.


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